El trastorno podía incluir bocio, baja estatura y limitaciones en el desarrollo. Durante mucho tiempo, su presencia se atribuyó a factores como el clima, el aislamiento y la calidad del agua.
Las investigaciones médicas vincularon algunos casos con una producción insuficiente de hormona tiroidea y con la falta de yodo. En áreas montañosas, los suelos pobres en ese elemento contribuían a una dieta deficitaria.
Suiza instauró en 1922 un programa nacional de yodación de la sal. El recuento señala que los países con consumo insuficiente de yodo pasaron de 113 en 1993 a 21 en 2021.
El texto también advierte sobre la reaparición de deficiencias leves en países ricos, asociada en parte al menor consumo de leche y al uso de sales que no suelen estar yodadas.
Con información de Xataka.

