Durante un sobrevuelo rutinario cerca de la frontera entre Ecuador y Colombia, un helicóptero militar ecuatoriano fue blanco de un ataque armado perpetrado por narcotraficantes. El incidente ocurrió en el sector de El Derrumbe, perteneciente al municipio de San Lorenzo, provincia de Esmeraldas, Ecuador.
El helicóptero, identificado como un modelo Fennec con matrícula AEE-384, recibió un total de nueve disparos de armas de fuego de largo alcance, impactando el fuselaje de la aeronave. Afortunadamente, la tripulación no sufrió heridas y la aeronave continuó funcionando correctamente, según informó el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador.
El área donde ocurrió el ataque es conocida por ser un punto caliente de actividad criminal, tanto por bandas locales como por disidencias de las FARC colombianas. Se presume que estas organizaciones utilizan la zona como corredor para el tráfico de cocaína hacia los puertos ecuatorianos en la costa norte del país.
Imágenes difundidas por el Comando Conjunto muestran los impactos de bala en la parte inferior de la cola del helicóptero y en la cabina. La aeronave transportaba a un grupo de militares expertos en neutralización de artefactos explosivos hacia un laboratorio de procesamiento de cocaína identificado por las Fuerzas Armadas.
Ante el ataque, la tripulación realizó una maniobra para regresar al municipio de San Lorenzo. El Ejército ecuatoriano elogió la pericia de los pilotos y el profesionalismo de los soldados, destacando que lograron cumplir con el objetivo de la operación sin lamentar pérdidas humanas.
Este incidente se produce en un contexto en el que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha declarado un estado de excepción y «conflicto armado interno» contra el crimen organizado, al que considera grupos terroristas y actores beligerantes no estatales. Esta medida incluye la militarización de las cárceles para recuperar el control de estas instituciones, que habían sido tomadas por bandas criminales, exacerbando la crisis de seguridad en el país.
La violencia vinculada al crimen organizado ha cobrado un alto costo en Ecuador en los últimos años, con más de 500 presos asesinados en las prisiones desde 2020 en una serie de masacres derivadas de la rivalidad entre bandas criminales. Esta situación ha contribuido a que Ecuador tenga una de las tasas de homicidios más altas de América Latina, con alrededor de 45 homicidios por cada 100 mil habitantes hasta el cierre de 2023.



