El experimento combinó descargas en las patas traseras de los animales, como modelo de microgravedad, con ráfagas de iones pesados que simulaban la radiación cósmica.
El tejido perivascular se engrosó y endureció. Con una dosis de 0,75 Gy, el colágeno alrededor de los vasos llegó a duplicarse a los 360 días.
Los resultados no prueban que viajar a Marte provoque infartos en humanos. La muestra genética de las ratas fue pequeña y el experimento no permite atribuir todos los efectos observados únicamente a la radiación.
El reporte señala que hacen falta estudios con exposición prolongada antes de revisar el límite de dosis de unos 600 milisieverts para toda la carrera de un astronauta.
Con información de Xataka.

