Un juzgado español le dio la razón a una madre que denunció al hospital que la tuvo en trabajo de parto natural durante 17 horas antes de practicarle una cesárea, una decisión que provocó daños irreversibles en uno de los gemelos que nacieron. La sentencia reconoce el «derecho fundamental» de la persona gestante a decidir sobre los procesos médicos que sufre durante el parto.



