En la década de los 90, Santa Rosa pasó de tener 1.780 zorros a apenas 15. En Santa Cruz, la población cayó de 1.400 a 55 ejemplares.

El reporte atribuye el desplome a un efecto en cadena: los cerdos asilvestrados atrajeron águilas reales desde el continente, que también cazaron a los zorros, poco adaptados a depredadores aéreos.

Las autoridades capturaron y reubicaron 44 águilas reales, además de eliminar 5.036 cerdos en un programa que costó unos cinco millones de dólares.

El recuento más reciente citado registra 3.086 zorros en Santa Cruz y 322 en San Miguel. También se introdujo el pigargo americano, competidor territorial de las águilas reales, para reducir el riesgo de que regresaran.

Con información de Xataka.