La sustracción de componentes de cobre de las redes de comunicaciones, baterías de las celdas y combustible que alimentan los sistemas de energía eléctrica de emergencia de las facilidades donde están instaladas las antenas, constituye un importante desafío para el sector de la telecomunicación en la República Dominicana, tanto en términos del impacto en el servicio al usuario, que cuando sucede el hecho se queda totalmente desconectado, así como en la limitación del presupuesto que destinan las empresas para el crecimiento de ese segmento económico.
Según los datos con los que cuenta la Asociación de Empresas de Comunicación y Tecnología (COMTEC), solo el robo de componentes de cobre de las redes de comunicación afectó a cerca de 35,000 usuarios durante el período enero-septiembre 2021, con una media de 3,371 usuarios por mes; y generó pérdidas económicas significativas para los consumidores particulares y del segmento de negocios, así como para las prestadoras de servicios que deben reinvertir en la reposición en lugar de hacerlo para mayor cobertura y crecimiento de sus redes.
La situación se agrava cuando se confunden los cables de cobre con los de fibra óptica o híbrido de fibra-coaxial, teniendo como consecuencia la afectación de servicio a más 10,000 usuarios a septiembre del presente año.
La directora ejecutiva de la entidad, Claudia García, señala que la interrupción de los servicios de telefonía e internet impacta a los usuarios no solo en términos económicos, sino en sus actividades personales, laborales y académicas, así como a los sistemas de seguridad de empresas y residencias. Como consecuencia, se imposibilita el funcionamiento de los dispositivos de vigilancia y de alarmas; se pierde la capacidad de recibir o enviar alertas y la capacidad de comunicación por medio de la línea telefónica, además de que las alarmas pueden perder gran parte de sus funciones automatizadas de notificación de alertas, monitoreo remoto o comunicación con la central de monitoreo.
Asimismo, la práctica delictiva de robo de cables de cobre representa una carga en inversión no planificada que ascienden a RD$49,116,009.69 para las dos principales compañías prestadoras de servicios de telecomunicaciones, solo en el período enero-septiembre 2021, que incluyen reposición de los activos sustraídos, gastos en seguridad y procesos legales.



