En 2015, Los Ángeles cubrió el embalse de Sylmar con 96 millones de bolas negras. La medida buscaba proteger la calidad del agua y reducir la evaporación.

Una investigación publicada en Nature en 2018 estimó que fabricar las esferas pudo requerir unos 2,9 millones de metros cúbicos de agua. El ahorro estimado durante el periodo de sequía analizado fue de 1,7 millones de metros cúbicos.

El cálculo muestra que el balance ambiental no depende solo del agua que se evita perder en el embalse, sino también de la utilizada para producir el plástico. La investigación estimó que compensar ese consumo podía tomar alrededor de dos años y medio si se mantenía un ritmo de ahorro semejante.

Las bolas tenían una vida útil prevista de al menos diez años. El reporte señala que no hay información oficial sobre un calendario actualizado para su sustitución.

Con información de Xataka.