La empresa cerró el trimestre con un beneficio operativo de 107,4 billones de wones, equivalente a unos 80.000 millones de dólares. La mayor parte provino de la actividad de chips, impulsada por la demanda de memoria para inteligencia artificial.
En contraste, la división de dispositivos registró pérdidas de 600 millones de dólares durante el trimestre. Un año antes había obtenido ganancias de unos 2.600 millones. El encarecimiento de la memoria también presionó los costos de los teléfonos inteligentes.
Samsung prevé que en 2027 la demanda de memoria para inteligencia artificial superará aún más la oferta. La compañía sitúa en 2028 el horizonte de la escasez y afirma que su producción de memoria HBM para el próximo año ya está vendida.
Con información de Xataka.

