La autora cuenta que, durante una emergencia de su padre, recorrió hospitales del Distrito Nacional buscando asistencia. En uno de ellos, relata, un médico le dijo que la factura podía ascender a 100,000 pesos.
La experiencia ocurrió entre 2014 y 2015, según el texto. La columna la vincula con un episodio de esta semana en el hospital Salvador B. Gautier, donde un hombre habría clamado por atención para su esposa, descrita como gravemente enferma.
La autora sostiene que pacientes han tenido que comprar gasas, alcohol y guantes para ser atendidos, y cuestiona que las respuestas a las denuncias dependan de la exposición pública.
El artículo reclama insumos básicos, atención oportuna y mejores condiciones en el centro. También plantea que las carencias persisten pese a los anuncios de transformación.
Con información de Hoy.

