Hablamos de cerca de 700.000 habitantes. Muchos lo denuncian como una anomalía democrática por una razón sencilla: pagan impuestos federales y están sujetos a las leyes del Congreso, pero carecen de representantes con derecho a voto.

No es un descuido reciente. Viene de los primeros años tras la independencia. Tras una revuelta de soldados contra el Congreso en 1783, cuando la institución tenía su sede en Filadelfia (Pensilvania), los padres fundadores llegaron a la conclusión de que el país necesitaba una capital bajo control de las autoridades federales y no de un estado concreto. La Constitución de 1787 otorgó al Congreso autoridad exclusiva sobre la futura capital, en terrenos cedidos por Maryland y Virginia.

Hubo avances, pero parciales. En 1961, una enmienda constitucional otorgó a los habitantes de la capital el derecho a votar en las elecciones presidenciales, con tres votos en el Colegio Electoral. Y en 1973, un régimen de autogobierno permitió a sus residentes elegir a su propio alcalde. Pueden votar por el presidente y por el alcalde, pero no por un senador.

Quienes reclaman un cambio piden desde hace décadas convertir la ciudad en el estado número 51. En un referéndum no vinculante celebrado en 2016, una abrumadora mayoría del 85 % de los votantes respaldó un proyecto para convertir la ciudad en un estado, con un pequeño distrito federal alrededor de la Casa Blanca y el Capitolio. La Cámara, entonces bajo control demócrata, aprobó la propuesta en 2020 y 2021, pero la iniciativa no prosperó en el Senado.

El presidente, Donald Trump, y el Partido Republicano mantienen un rechazo frontal. La razón es de aritmética política: la capital es un bastión demócrata y su conversión en estado podría decantar la balanza del Senado a favor de ese partido.

El debate se reavivó el año pasado, cuando Trump asumió el control federal de la Policía de la capital y desplegó a la Guardia Nacional en la ciudad para combatir la delincuencia. Las autoridades demócratas locales rechazaron la decisión y denunciaron una invasión de competencias.

En resumen: Washington, donde se votan las leyes, no tiene un solo voto para aprobarlas.

Con información de Agencia EFE, publicada por Noticias SIN. Voz sintética basada en un locutor del equipo de El Expresivo, con su permiso.

Fuente: Noticias SIN.

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