La iniciativa recorre casi 8.000 kilómetros entre Senegal y Yibuti. Su planteamiento original, basado en plantar árboles en líneas, fue sustituido por acciones adaptadas a cada zona tras los problemas de supervivencia registrados en áreas semiáridas.

El nuevo enfoque favorece los arbustos y el apoyo a la agricultura tradicional. Los árboles que consiguen establecerse también pueden ofrecer sombra y ayudar a retener agua y nutrientes.

Una revisión de cinco años de la UNCCD, con criterios de medición más estrictos, registró 1,66 millones de hectáreas en proceso de restauración y 4,6 millones de empleos creados.

Para 2030, la meta fijada por la ONU es restaurar 100 millones de hectáreas y crear 10 millones de empleos. La ejecución, además, tropieza con dificultades de financiación y con conflictos que restringen las tierras disponibles para restauración en el Sahel.

Con información de Xataka.