Las ruinas emergen en el pantano de Mansilla, entre Mansilla de la Sierra y Villavelayo. El pueblo que quedó bajo el agua fue el segundo asentamiento de la comunidad: sus vecinos se habían trasladado antes a la orilla del río Gatón.

La antigua iglesia se convirtió en cantera. Desde 2016, arqueólogos trabajan junto a la ermita de Santa Catalina, el único edificio que permaneció en pie en la orilla. Bajo la iglesia han encontrado templos superpuestos y un edificio tardorromano.

El proyecto arqueológico también protege una necrópolis afectada por las crecidas, el expolio y el paso del ganado. Se han catalogado 79 sepulturas y excavado 26; una contención de gaviones resguarda el área.

El pueblo viejo quedó sumergido en 1960. Cuando vuelva a subir el agua, sus calles y construcciones desaparecerán de nuevo bajo el embalse.

Con información de Xataka.