Un niño originario de Zaporizhzhia, en el sureste de Ucrania, donde la mayor planta nuclear de Europa se incendió durante un bombardeo ruso, se convirtió en uno de los más recientes símbolos de la deteriorada situación humanitaria en el país tras la invasión rusa hace poco más de una semana.
El menor de 11 años de edad fue encontrado por las autoridades de Eslovaquia, país vecino de Ucrania, después de haber cruzado la frontera sin ningún acompañante.
La madre del menor, Yulia Volodymyrivna Pisecka, explicó a los medios este domingo que ella era una viuda, madre de otros niños, que tenía que cuidar además de su madre anciana, quien ya no se puede mover por su propia cuenta.
«Estoy agradecida de que hayan salvado la vida de mi hijo», dijo Pisecka en un mensaje para las autoridades eslovacas. «Hay una planta de energía nuclear al lado de mi ciudad, a la que los ocupantes (rusos) están disparando. Estaba en llamas. No puedo dejar a mi madre, ella no puede moverse de forma independiente, así que envié a mi hijo solo en un tren hacia la frontera con Eslovaquia», agregó.
Las autoridades eslovacas, quienes describieron al niño como «un héroe verdadero», dijeron que se había ganado a todos «con su sonrisa, su valentía y determinación».
“Llegó completamente solo porque sus padres tuvieron que quedarse en Ucrania. Los voluntarios se hicieron cargo de él, lo llevaron a un lugar cálido y le ofrecieron agua y comida”, informó el ministerio del Interior de Eslovaquia.
«Su pequeño país [Eslovaquia] tiene gente con grandes corazones. Por favor salven a nuestros niños ucranianos y denles un refugio seguro», dijo Pisecka.
El comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados calcula que alrededor de 1.5 millones de personas han huido del país en medio de los combates con las fuerzas rusas, casi todos ellos mujeres y niños.



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